Guanajuato, 1890.
Un ingeniero minero reproduce una fórmula imposible hallada en el libro de su abuelo. En el laboratorio del beneficiadero familiar, Aurelio Mejía obtiene un violeta que ningún material puede retener por mucho tiempo.
Días después aparece una mujer que lleva ese color en la mirada. El error fue creer que la fijación no exigiría materia viva.
Ojos malva es una novela atmosférica sobre obsesión científica, violencia extractiva y secretos heredados, donde el deseo de comprender lo desconocido amenaza con destruirlo.
"Quien se obsesiona con capturar termina siendo capturado."
El expediente dejó tres cuestiones sin resolver: si la copa tuvo relación con la fiebre; si el color que perseguía Mejía Pérez existió fuera de su memoria; y si la frase en alemán borrada al margen del último cuaderno de Friedrich Richter significaba algo.
— Tane R., Ojos malva (2026)